Telefónica integra todos sus servicios bajo el paraguas Movistar
Desde este fin de semana (1 de mayo), Telefónica ha iniciado una campaña publicitaria para anunciar a sus clientes la adopción de la marca comercial Movistar en todos sus negocios, más allá de los relacionados con la telefonía móvil.
En este sentido, según se ha podido ver en los anuncios que estos días han ocupado los espacios publicitarios de las principales cadenas de televisión, las páginas web y las de los periódicos de papel más importantes de Es paña, Telefónica englobará bajo la marca Movistar a todos sus productos, ya sean de telefonía fija, telefonía móvil, Internet fijo, Internet móvil o televisión online.
De esta manera, la compañía que preside César Alierta se acerca a la competencia (France Telecom, por ejemplo, hace años que comercializa todos sus productos bajo la marca Orange) y se posiciona dentro de la tendencia del futuro en el sector de las telecomunicaciones: la movilidad.
No obstante, Telefónica reserva su histórico nombre como marca corporativa y como enseña comercial para los negocios que tiene con determinadas empresas multinacionales.
Además, de momento, el ex monopolio continuará manteniendo las enseñas comerciales que tiene en el extranjero. Al menos las que tiene en Europa, ya que desde la compañía ya se ha avanzado la intención de adoptar el nombre de Movistar en todos los productos que comercializa en Suramérica.
Por otro lado, en principio el cambio sólo es formal y el cliente, al margen de recibir las facturas con un nombre distinto, no debería acusar esta transformación. El único inconveniente que podría encontrar es que los números de información de telefonía móvil (1485 y 609) dejarán de existir, ya que todos se gestionarán desde el actual 1004.
Precisamente porque no parece ser que los cambios afecten a corto plazo al comportamiento interno de la compañía, sólo cabe esperar que este lavado de cara venga acompañado de un renovado servicio de atención al cliente, el gran punto débil, sin duda, de la compañía. Y es que, si no, volverá a revivir una vez más el dicho español de “si la mona se viste de seda, mona se queda”.

