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50 megas por 65 euros.
La carrera de la banda ancha ya está lanzada y cada jugador se posiciona en la salida con todas las armas que tiene a su disposición. Ono, la mayor compañía de cable, anunció ayer que comenzará a ofrecer servicios de internet a velocidades de 50 y 100 megas a partir del próximo 15 de octubre.
La empresa que preside Eugenio Galdón acomete en estos momentos una transformación de su red para adaptarla a los nuevos requerimientos aunque no ofrece una cifra de inversión. Para multiplicar la velocidad de unas infraestructuras horizontales construidas con fibra y unas verticales tiradas en cable coaxial, Ono ha elegido un nuevo motor de aceleración de las señales sobre una tecnología denominada Docsis 3.0.
Hasta la fecha la empresa comercializa ofertas a velocidades de tres, seis y 12 megas con precios sin IVA que incluyen voz, televisión básica e internet ente 49 y 76,50 euros al mes.
La nueva prestación de 50 megas estará disponible dentro de un mes en 700.000 hogares de Madrid, Alcobendas, Alcalá de Henares, Fuenlabrada, Alcorcón, Móstoles, Torrejón de Ardoz, Pinto, Tres Cantos y San Sebastián de los Reyes.
Los nuevos servicios que el operador anunció ayer incluyen ofertas combinadas desde 65 euros para banda ancha con 50 megas de subida y 3 de bajada de internet, teléfono y televisión básica, hasta 95 euros con velocidades de 100 megas de subida y 5 de bajada de internet, teléfono y televisión total. Estas tarifas incluyen todos los conceptos menos el IVA.
La empresa de Galdón afirma que sus nuevos servicios ‘cumplirán de manera holgada’ con la exigencia que va a imponer el ministerio de Industria de que los operadores garanticen al menos la disponibilidad del 80% de la velocidad contratada por sus clientes. La red de Ono tiene acceso a 6,9 millones de hogares y la empresa ha invertido 8.000 millones en su construcción.
Telefónica pide el fin de la regulación.
Telefónica ha desvelado sus cartas. Ante la regulación inminente que se prepara de las nuevas redes que darán 50 megas de ADSL, la operadora ha presentado una propuesta a la CMT y al Gobierno para que la normativa deje de ser nacional y se segmente dependiendo de la competencia en cada zona.
España dividida en tres zonas por la diferente demanda tecnológica y una alternativa de regulación para cada una de ellas. Telefónica ha cambiado el discurso y se ha alejado de las peticiones de ‘vacaciones regulatorias’ para su red de nueva generación, que llevará la fibra óptica hasta los hogares y permitirá conexiones a internet a velocidades superiores a los 50 megas. En lugar de ello, ha planteado a la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones (CMT) y al Gobierno una propuesta en la que acepta ser regulada y admite que su red debe ser abierta a sus rivales. Pero sólo en algunas zonas.
Ahí está la clave de la proposición que la operadora dominante ha remitido al regulador en la consulta pública que se ha abierto para testar las opiniones del sector. Según explicó ayer Julio Linares, director general de coordinación de Telefónica, la única manera de que las nuevas tecnologías lleguen a todo el mundo es que se establezca en España una regulación adaptada al tipo de competencia que haya en cada zona, aseguró desde Santander, en las jornadas sobre el sector organizadas por Aetic.
En las ciudades donde exista la competencia de varias redes se debe eliminar la regulación previa y promover los acuerdos libres entre las compañías, igual que con el móvil virtual. Ahora bien, ¿qué se considera competencia de varias redes? El cable es una de ellas, pero Linares amplió el escenario a las infraestructuras de banda ancha que desplieguen las operadoras celulares y a otras tecnologías, como el Wimax. Esta consideración supone todo un cambio de concepción, pero es clave para que su propuesta salga adelante, porque si sólo se toma en consideración al cable, siempre se constataría la existencia de un duopolio, algo insuficiente para desregular.
La segunda diferenciación geográfica se refiere a las zonas donde sólo exista una infraestructura. Es esos casos, Telefónica se rinde y admite que deberá ser regulada para poner su red a disposición de sus rivales. De esa forma, no habría competencia en infraestructuras, pero sí en servicios.
Y la tercera diferenciación es a la vez un llamamiento y un tirón de orejas. Se trata de las zonas donde el despliegue de infraestructuras no resulta rentable para la iniciativa privada. Ahí es donde, según Linares, debe acudir el Gobierno con financiación pública para que estas regiones no se queden al margen de la sociedad de la información, ‘en lugar de destinar dineros donde ya hay oferta privada’.
La CMT tiene que decidir ahora qué responde a Telefónica. Y no será una contestación rápida. Para empezar, la nueva regulación sobre redes de fibra óptica no estará lista hasta principios del año que viene. Pero es que la propuesta de Telefónica abre el campo mucho más de lo previsto y exige un análisis regional del mercado que hasta ahora no se ha planteado.
Linares recalcó en varias ocasiones que España se está jugando su futuro tecnológico con las redes de nueva generación. También advirtió que la regulación no sólo es clave para alentar la innovación, sino que de ella dependerá el nivel de inversiones de Telefónica, al igual que el ritmo de despliegue de la nueva red.
Más de 8.000 millones de inversión.
Para mostrar la fortaleza de su capacidad inversora, Telefónica adelantó su cifra anual de desembolsos: 8.000 millones de euros en todo el mundo, de los que más del 85% estarán destinados al desarrollo de nuevos servicios e infraestructuras. Linares destacó que este número supone cerca de un 14% de los ingresos, de donde se deduce que la facturación podría situarse en los alrededores de 57.140 millones en 2007, un 8% más que el año pasado.
Linares también se refirió a la actualidad corporativa de Telefónica. Y la primera referencia fue al retraso del visto bueno que debe dar el regulador brasileño a la entrada de la española en Telecom Italia. El ejecutivo descartó la posibilidad de cerrar la adquisición antes de que se produzca. ‘Habrá que esperar a ver las condiciones’, explicó.

